Cultivos Hidroponicos


Cultivos Hidropónicos
Contenedores:
Para comenzar las primeras experiencias en las cuales se debe adquirir la
práctica en el manejo de todos los componentes de la técnica (nutrición,
frecuencia de riegos, escardas, transplantes, podas, deschuponadas), el
contenedor de más fácil manejo, bajo costo y buena eficiencia es la bolsa
plástica negra de calibre 600 de 13 pulgadas de largo por 9 de diámetro
(boca) con cuatro a 6 perforaciones de 3-4 mms. en la parte inferior (dispersos
en diferentes puntos de la bolsa, pero el más bajo como máximo a los 5 cms
de la base).
Otros contenedores construidos en madera o bambú y también láminas de
zinc-alum (mezcla de zinc y aluminio que no se calienta tanto como la lámina
de zinc) resultan eficientes, pero con costos más altos que no son recomendables
para el desarrollo de primeras experiencias, sino para cuando el cultivador
domina los principales aspectos de la técnica y por lo tanto ha reducido en forma
considerable los riesgos que conllevan las primeras experiencias.
Materiales de cobertura para el piso:
Para evitar exceso de partículas de polvo en suspensión y para ayudar a
eliminar excesos de humedad dentro de la cubierta es conveniente recubrir el
piso con cascajo, arena, hormigón volcánico o piedra pómez de tamaño mediano.
Los excesos de humedad dentro de la cubierta favorecen la aparición y
rápida diseminación de enfermedades de tallos, hojas, flores y frutos y hacen
más difíciles las labores de manejo de los cultivos.
Cuando se utilizan bolsas plásticas como contenedores, conviene colocarlas
a lo largo de bandas de plástico el cual puede ser de segundo uso, pero limpio.
El ancho de la banda de plástico depende de las distancias de siembra que se
seleccione entre las plantas, pero 70 cms. son suficientes para dar una
adecuada cobertura.
Construcción:
La construcción de la cubierta plástica puede realizarla el mismo cultivador
si tiene un poco de experiencia como constructor, pero es preferible conseguir
el apoyo de un albañil experimentado principalmente en construcción de
techos.
Inicialmente debe procederse a la adecuación del terreno que implica dar la
orientación apropiada (el eje mayor debe estar en sentido norte – sur o con
una desviación no superior a 20 grados), eliminar excesos de sombra de
árboles o construcciones, nivelar el terreno cuanto sea posible, hacer las
instalaciones de agua (incluyendo los tanques elevados de reserva que
deberían tener una capacidad tres o cuatro veces superior al consumo diario
del cultivo para eventos imprevistos de suministro) y el plástico a la
estructura para evitar que con el movimiento del aire se rompa por los pegues)
y se programa el personal (mínimo 4) para las horas de la madrugada o
del atardecer (cuando el sol ya haya caído).
El plástico enrollado se sube al alero más alto (o al único si es de una sola
agua) y el extremo se fija en forma muy pareja sobre uno de los extremos
frontales de la estructura dejando un excedente de 30 cms. al frente y un
borde de 10 cms. en la parte más alta. Cuando ya está fijado de ese extremo,
se empieza a extender el plástico hacia atrás hasta llegar al segundo bajante,
templando fuertemente el plástico a lo largo y a lo ancho. Se fija con los
clavos, chinches o grapas y se sigue avanzando hacia atrás hasta llegar al último bajante. Allí se fija el extremo final, que debería permitir también un sobrante de
por lo menos 30 cms.
En cada tramo que se avanza debe irse templando el plástico y conservando
su verticalidad y horizontalidad, pues si esto no se vigila, al final pueden
resultar bolsas o arrugas que acumularán agua, o habrá un faltante de plástico
para un tramo del último cuadro.
Cuando se tiene un poco más de experiencia y con suficiente personal de apoyo,
se fija uno de los extremos frontales de la lámina plástica, se extiende toda a lo
largo y a lo ancho, se va fijando en la parte superior y posteriormente se
templa muy bien, tensionando desde la parte baja y del extremo que aún no se
ha pegado, se asegura en estos lados y posteriormente, con la ayuda de una tabla
y un operario liviano, se hacen los pegues a lo largo de los bajantes.
Si la temperatura lo permite, se procede con el alero bajo si lo hubiera. En caso contrario, se suspende la colocación de plástico hasta la tarde o el amanecer
siguiente, pues los plásticos que se colocan con exceso de temperatura en zonas tropicales tienen el riesgo de romperse más rápidamente.
Después de colocado el plástico se procede a cubrir la parte frontal y lateral de
la cubierta utilizando el agribón o agronet (tela de algodón no tejida) o
Termagro (la malla que tiene un porcentaje de fibra sintética que le da mayor
resistencia y duración) o la malla “antivirus”. Se recomienda que en la parte
más baja (entre 60 y 80 cms. medidos desde el suelo) se coloque una banda de
plástico de cualquier color, para evitar los daños que producen sobre la malla
las salpicaduras de agua que caen del techo, aunque se ha dejado un sobrante
de 30 cms. (mínimo) para evitar que el agua recogida en él caiga directamente
sobre la pared de la cubierta.
Al frente de uno de los extremos (el que quede más cerca de la vivienda), se
hace un pequeño recinto con doble puerta (dejando un espacio de 1.00 a 1.50
entre la primera y la segunda) que servirá de área de revisión de cada persona
antes de ingresar al cultivo, con el fin de evitar excesivas entradas de insectos
o de suciedad en los pies. Este recinto debe formar parte de la estructura de la
cubierta. No es independiente. Sus cierres deben ser lo más herméticos posibles
y las puertas no deben ser abiertas simultáneamente, pues en ese caso no
estarían cumpliendo su función preventiva.
Fuente: César H. Marulanda Tabares
Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Cultivo de la pithaya



Cultivo de la Pithaya
MORFOLOGIA DE LA PLANTA
3.1 RAICES
.. Son superficiales hasta unos 15 cm de profundidad en el suelo.
.. El crecimiento de las raíces es paralelo a la superficie.
.. Desarrolla raíces de sostén que brotan de las vainas y que se adhieren al
tutor muerto o vivo.
3.2 VAINAS
• Son triangulares o aristas que rodean al tallo leñoso.
• Son carnosas, suculentas, el tamaño y su color son
variables.
• Características utilizadas para diferenciar los tipos de
Pitahaya existente encuentran Pitahayas con bordes que presentan
 areolas en donde surgen espinas formando grupos de 2 a 4 cm
de longitud.
• En zonas altas del país existen plantas con aristas modificadas
que no presentan espinas LAS FLORES.. Presentan forma de tubo o
trompeta.
.. Son vistosas, aromáticas e individuales.
.. Se abre entre 6 a 7 de la noche, permaneciendo abierta
durante toda la noche.
.. Su longitud oscila entre los 26 cm a los 36 cm de largo; su
peso oscila entre 138 a 286 g.
EL FRUTO
• Es verde antes de madurar.
• En la etapa de madurez de algunas variedades, la cáscara y la pulpa
cambian a color rojo púrpura, mientras que en otras, el fruto de la Pitahaya
amarilla, en la etapa de madurez, la cáscara es de color amarillo y la pulpa
es blanca.
• El fruto de la Pitahaya colombiana posee espinas, las cuales se
desprenden fácilmente al madurar, eliminándose con brocha o cepillo.
El fruto pesa aproximadamente entre 200 a 350 g, y contienen muchas
semillas (650 semillas por fruto
Fuente: MANUAL TÉCNICO
BUENAS PRACTICAS DE CULTIVO EN PITAHAYA
Nicaragua, diciembre de 2000

Cultivos Hidroponicos: Malla contra insectos:


Malla contra insectos:
Hay dos tipos de mallas en el mercado:
La llamada malla “anti virus” que es de material plástico, muy resistente que
impide la entrada de mosca blanca y de otros insectos. Su inconveniente principal
es el alto costo inicial (US$4.80/m2), aunque es un material que se amortiza muy
bien por su larga duración en adecuadas condiciones de manejo (más de 10
cosechas). Se recomienda para los cultivadores que ya han comprobado, con
cubiertas hechas con materiales de más bajo costo, que la producción de cultivos mediante este sistema es altamente productivo y rentable.
Otra malla que está disponible en el mercado agrícola es el agronet o agribón o
tela no tejida (TNT o malla anti áfida), también llamada en algunos países malla
anti áfida. Esta es hecha con un material más delicado, que exige manejo muy cuidadoso porque se rompe con facilidad. De este material ya hay dos calidades
en el mercado agrícola especializado, uno que es de fibra
orgánica que se descompone con la humedad e impactos leves, pero su costo
inicial es muy bajo (US$0.33/m2) y con un cuidadoso manejo da la protección
que se requiere para una y hasta para dos cosechas.
También se ofrece en el mercado otro material de idéntica apariencia pero que
tiene una adición de fibra sintética que le da mayor resistencia y por lo tanto
mayor duración. Se conoce como Termagro, es un material un poco más costoso
por metro cuadrado que el anterior (US$0.48), pero su duración compensa y
justifica la mayor inversión.
Alambre para amarre:
Debe usarse alambre calibre 14 ó 16 para amarrar las uniones entre las varas de
bambú que conforman la estructura. También se ha utilizado con buenos
resultados bandas (tiras de 5 cms. de ancho) de neumático de llantas de vehículos.
Con ellas se logran uniones muy fuertes y durables a bajo costo.
Puntillas:
Se requieren para reforzar algunas uniones entre varas de bambú y
especialmente si se usa madera redonda o aserrada. También se usan grapas o
clavos pequeños de cabeza ancha y plana (chinches de tapicería) para fijar el
plástico a los postes y a los bajantes. Después de colocar estas grapas o los
clavitos, se debe colocar un protector de tiras largas y delgadas de madera o de neumático para que el viento no rompa el plástico en los puntos donde se fijo.
Como reemplazo de las puntillas y del alambre para fijar uniones de varas o
trozos de madera se pueden utilizar, con mucha eficiencia, trozos de varilla
metálica de . de pulgada que se introduce por perforaciones hechas con trepano (taladro, trepano o berbiqui) y doblando los extremos de la varilla
a la entrada y a la salida de cada una de las unidades fijadas, teniendo la
precaución de que las puntas no queden dirigidas hacia el plástico.
Fuente: César H. Marulanda Tabares
Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Cultivo de la Pitahaya: INTRODUCCIÓN


INTRODUCCIÓN
La Pitahaya se conoce desde antes de la conquista. El conquistador Gonzalo
Fernando de Oviedo, fue el primero en hacer una descripción completa de la
Pitahaya en Nicaragua en el año de 1527.
La Pitahaya es una planta perenne que requiere de soporte, pues su
arquitectura le impide sostenerse a sí misma. Las plantas cultivadas son
terrestres trepadoras, independientemente de que parte de sus raíces
adventicias aéreas se dirijan al suelo.
Se ha producido desde hace muchos años, creciendo en los patios de las casas
en el área rural, en ese entonces el área de siembra era reducida y muy poco
afectada por plagas y enfermedades.
Tradicionalmente, se cultivó en las faldas del volcán Masaya a orillas del cráter
humeante del Santiago. Actualmente la producción se ha extendido en todo el
Pacífico del país y de la región central, donde se ponen en práctica diferentes
sistemas de producción.
En los últimos 15 años se ha incrementado el área de producción de Pitahaya, lo
que ha permitido su exportación a Europa como fruta fresca y como pulpa
congelada a los Estados Unidos.
ORIGEN Y DISTRIBUCION
Es originaria de América Tropical, siendo México, Centro América y el Caribe los
lugares que presentan el mayor número de especies.
En Nicaragua existe una gran diversidad genética, cuya distribución esta
afectada por las condiciones de sequía, bajo las cuales crece con muchas
limitaciones; en estos sitios los tipos predominantes son los de espinas en las
vainas o tallos.
Los tipos de Pitahaya sin espinas en sus vainas se encuentran en lugares
cercanos a los 1000 msnm, y su crecimiento esta limitado a las condiciones de
esos lugares
PRODUCCIÓN MUNDIAL
Cuadro 1
Países productores y exportadores
(Claridades agropecuarias. Junio 2000)
País Área en hectáreas Producción total en
toneladas
Producción de
exportación en
toneladas
Colombia 600 6,000 600
Nicaragua 560 5,600 560
México 265 2,650 265
Israel 20 200 200
Total 1,445 14,450 1,625

Cultivos Hidroponicos Plástico con UVA:


Cultivos Hidroponicos
Plástico con UVA:
El plástico que se usa para cubiertas debe ser tratado con UVA (Acetato ultra
vinílico) que le da mayor durabilidad; en ningún caso deben ser utilizados
plásticos comunes de los que se fabrican para usos no agrícolas. Además, si
es posible, deben preferirse los plásticos que están tratados contra vapores de
azufre y cloro procedentes de los fertilizantes que los contienen en dosis altas, ya
que estas emanaciones gaseosas disminuyen la vida útil del plástico.
En Hidroponía Simplificada, las cantidades de estos componentes, especialmente
de cloro son muy bajas, por lo que no es muy limitante el uso de plásticos que no contengan este protector.
Medida del plástico:
El plástico se debe manipular utilizando un soporte que permita ir desenrollando
la cantidad necesaria desde la bobina original sin tocar el suelo. En caso necesario
de tener que colocarlo sobre el piso, éste debe estar limpio de partículas duras o cortantes para evitar perforaciones que disminuirán la duración de la cubierta.
En el área Cafetera y en general en Colombia es posible conseguir plásticos de
calibre 6 micrones (6 milésimas de pulgada) y con anchos que varían entre 1.88
(doble para abrir a 3.76), 2.55 (doble para abrir a 5.10) y 3.00 para abrir a
6.00 metros. Por esta razón, deben diseñarse las cubiertas con anchos
proporcionales a estas dimensiones con el fin de no hacer muchos añadidos, ya
que éstos aumentan los riesgos de deterioro temprano de los techos plásticos por uniones deficientes.
Al calcular la cantidad de plástico que se debe cortar, a la longitud total de la
estructura de madera debe adicionársele un 10 % con el fin de compensar lo
que se pierde en las uniones y para dejar excedentes en los dos extremos. Al
medir el plástico necesario para cubrir el ancho también debe medirse un 10 %
más, para compensar las pérdidas de caída y los sobrantes de 10 cms que deben
dejarse en la parte de arriba y 30 cms en la parte de abajo (para evitar que el agua
del techo caiga sobre la pared de la cubierta).
Para iniciar las primeras experiencias se recomienda utilizar anchos de 9 a 11
mts (depende del ancho del plástico que se consiga) y longitudes no superiores
a 12 mts.
Cuando se haya ganado experiencia en la construcción y el manejo de las
cubiertas y los cultivos establecidos dentro de ellas (que en el caso del proyecto
de Hidroponía lo centramos en tomate de ensalada y chile verde – Pimentón en Colombia y Costa Rica o chiltoma en Nicaragua-), pueden hacerse estructuras
de mayor tamaño, pero lo ideal es no excederse de 50 mts. en el largo y de 15
mts. en el ancho.
Fuente: César H. Marulanda Tabares
Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Cultivos Hidropónicos Varas o estacones de Guadua:


Cultivos Hidropónicos
Varas o estacones de Guadua:
Estas deben ser cortadas cuando están bien desarrolladas (hechas o maduras)
y preferiblemente en época de luna menguante. Deben ser tratadas contra
ataques de insectos que puedan disminuir su vida útil. Un tratamiento que se recomienda con este propósito es introducir la base de las varas,
inmediatamente después de cortadas, durante 30 minutos, en una solución
compuesta por 2 cucharadas de ácido bórico y una de sulfato de cobre en 20
litros de agua. Si no se puede hacer este tratamiento inmediatamente después
del corte, también pueden ser “pintadas” con esta solución antes de que se
sequen.
En zonas donde no hay vara de bambú (guadua), se recomienda utilizar madera
redonda (rolliza, sin aserrar) o aserrada, pero que antes de colocarla en la
estructura, haya sido tratada con algún protector contra la humedad (alquitrán
de hulla o aceite quemado) en las partes que irán en contacto con el
suelo o expuestas a la humedad, y contra insectos, en toda su extensión.
Dimensiones y cantidades necesarias para un área de 110 m2
Ubicación Largo Diámetro Cantidad
(mts) (cms.) (unidades)
Laterales 3 12 24
Esquineros 3 12 8
Centrales 5.20 12 6
Bajantes
Alero alto 6,00 8 9
Bajantes
Alero bajo 5.50 8 9
Caballete 6.5 8 4
Estructura
Tutores 2.4 10 28
Soporte de
Cordeles 4.0 5 8
Fuente: César H. Marulanda Tabares
Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Cultivos Hidroponicos: Tipos de cubiertas plásticas:


Tipos de cubiertas plásticas:
Hay varios tipos de cubiertas plásticas, pero todos están ligados a la
capacidad de inversión del cultivador, ya que los más sencillos y
económicos pueden construirse con materiales de la región donde se
establecen (varas de guada o bambú, madera rústica (rolliza, sin aserrar)
y por lo tanto tienen costos que varían entre 5 y 6 dólares por metro cuadrado construido y cultivado, pero aquellos que se hacen con complejos diseños,
estructuras metálicas, sistemas de riego por goteo o por micro aspersión,
nutrición y modificación de condiciones del ambiente (temperatura,
humedad ambiental, luminosidad) o computarizados, tienen costos
superiores a 25 dólares por metro cuadrado.
También los hay con diferencias en cuanto a la forma geométrica del techo.
En algunas regiones, especialmente en las frías se recomiendan los de
techos en forma convexa (semi circular) mientras que en otras se
recomiendan los de techo en forma de ángulo de una o de dos aguas, siendo
preferibles estos últimos, pues permiten diseñar en forma fácil una abertura
en la parte superior que hace posible el intercambio de aire caliente del
interior de la cubierta por aire más fresco del exterior, lo cual se
convierte en un ventilador natural que disminuye en forma importante la
temperatura que se genera dentro de las cubiertas plásticas en razón de los
materiales que la conforman y del encierro que resulta indispensable para
poder aislar los factores ambientales o biológicos (insectos y hongos
principalmente) que causan los problemas en los cultivos a campo abierto.
(nótese la abertura en la parte superior en las fotos de cubiertas plásticas ).
Materiales:
Las cubiertas plásticas se pueden construir utilizando varios tipos y
calidades de material, pero para hacer las primeras experiencias, por ser una
forma de cultivar que requiere un eficiente manejo, el proyecto de
Hidroponía familiar auspiciado por el PNUD y ejecutado por instituciones
de los gobiernos o de la sociedad civil, se recomienda construirlas con
materiales disponibles en las zonas donde se instalan los cultivos con el
propósito de hacer que la inversión inicial no sea muy alta, sin que esto
signifique disminuir las condiciones técnicas que debe tener para que sea
eficiente en términos agronómicos y económicos.
Si las primeras cosechas resultan exitosas, pueden construirse nuevas
cubiertas utilizando otros materiales de mayor costo, que aunque tengan un
costo inicial más alto (inversión), tendrán mayor durabilidad y eficiencia
productiva.
Con las anteriores consideraciones, se relacionan a continuación los
elementos recomendados para iniciar las primeras experiencias con
cultivos protegidos bajo cubiertas plásticas:
Fuente: César H. Marulanda Tabares
Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Agricultura Urbana en tierra


MANEJO DE PLAGAS EN LA AGRICULTURA URBANA
Preparación del suelo: La preparación del suelo implica invertir
el prisma, nivelar, surcar, etc. y se realiza según las
características del suelo, el sistema de cultivo y la planta que
se va a sembrar o plantar, bajo el criterio de su conservación.
La reducción de las malezas y otras plagas del suelo puede
lograrse cuando existe una preparación del suelo que considera
estos problemas. Desde luego, una buena preparación
del suelo asegura que la planta crezca mejor, aunque bajo
ciertas condiciones y esquemas de rotación se puede realizar
el laboreo mínimo o no laboreo.
Cuando se va a sembrar sin laboreo o con laboreo mínimo,
es importante conocer si el cultivo anterior estaba afectado
por nemátodos o patógenos del suelo y la susceptibilidad a los
mismos del cultivo siguiente, ya que este es el principal factor
que lo puede limitar.
Uno de los principios de la preparación del suelo es lograr
su nivelación, para evitar zonas donde se produzcan
encharcamientos que favorezcan las afectaciones por microorganismos
fitopatógenos.
Manejo de la erosión del suelo: Las fincas de la agricultura
urbana no están exentas de pérdidas de suelo por erosión.
Por ello es importante que el agricultor conozca que la erosión
hídrica, sea por las lluvias o por el riego, entre otras corrientes
de agua, además de llevarse el suelo constituye una vía de
dispersión de poblaciones de plagas del suelo (nemátodos,
malezas, patógenos, insectos, ácaros, etc.).
Entonces el manejo de la erosión en la agricultura urbana
significa en primer lugar identificar los sitios de la finca por
donde hay desnivel del terreno, así como observar el recorrido
del agua cuando llueve, para luego establecer barreras físicas
que impidan que se lleve el suelo. Estas barreras pueden ser
de diferentes materiales que constituyen residuos vegetales
de la propia finca.
También pueden realizarse mediante la siembra de cultivos
de cobertura o dejar las malezas como cubierta vegetal en
zonas inclinadas, pero manteniéndolas bien chapeadas como
si fuera un césped, para disminuir los riesgos de reservorios
de plagas.
Por otra parte es esencial tener un sistema de drenaje de
los campos, parcelas y canteros, que facilite la evacuación
del agua excesiva para evitar encharcamientos sin que se
produzca la pérdida del suelo.
Muchos tipos de plagas, principalmente los fitopatógenos, se
incrementan cuando hay exceso de humedad y encharcamientos;
estos últimos favorecen a los microorganismos secundarios
que se aprovechan del debilitamiento de las plantas.
Cuando ocurren ciclones y otros fenómenos meteorológicos
que generan fuertes y abundantes precipitaciones, se favorecen
desequilibrios de plagas y estrés de las plantas, y es fundamental
disponer de un sistema de drenaje a nivel de finca
que minimice estos efectos.
Fuente: BASES PARA EL
MANEJO AGROECOLÓGICO DE
PLAGAS EN SISTEMAS AGRARIOS
URBANOS
Luis L. Vázquez Moreno
Ingeniero Agrónomo. Doctor en Ciencias.
Investigador Titular.
Entomología, Control Biológico, Manejo de Plagas.
Grupo Artrópodos Plagas. INISAV.
Emilio Fernández Gonzálvez
Licenciado en Biología. Doctor en Ciencias Agrícolas.
Investigador Titular.
Nematología, Control Biológico, Manejo de Plagas.
Grupo Fitopatología. INISAV.

Cultivos Hidroponicos: CUBIERTAS PLÁSTICAS


CUBIERTAS PLÁSTICAS
El cultivo preferido por la mayoría de las persona motivadas por la
producción de hortalizas utilizando sistemas hidropónicos, simplificados
o complejos es el tomate. Es un producto que no tiene ninguna resistencia
cultural para el consumo como ocurre con la lechuga u otras hortalizas.
El tomate y el chile verdes son parte de la cultura alimenticia de los
pobladores de Centroamérica y las producciones que se pudieran obtener
tendrían garantizado su comercio. Sin embargo, en los últimos años el
cultivo de estas especies se ha complicado y encarecido en casi todos los
países del mundo y muy especialmente en América Central, donde los
costos de producción han ocasionado que muchos productores se retiren,
pues los costos económicos y ambientales del control de la mosca blanca en
tomate y del Picudo en pimentón, han anulado casi por completo su
rentabilidad y los rendimientos que se obtienen son bajos en cantidad y
calidad.
Una de las pocas alternativas viables es la producción de estas dos especies
bajo cubiertas plásticas.
Esta alternativa también es válida en el cultivo de estas dos especies en el
sistema de la Hidroponía Familiar, pero se han trabajado en forma
simplificada para hacerla posible para las características económicas de
los potenciales usuarios de la tecnología hidropónica propuesta en esta Guía.
Las cubiertas plásticas son estructuras construidas con materiales que
permiten la entrada del aire y la luz y que tienen como propósito
fundamental garantizar el desarrollo de cultivos en forma tradicional
que por motivo de la adversidad del clima o por su susceptibilidad a severos
ataques de plagas o enfermedades disminuyen en forma apreciable sus
rendimientos cuantitativos y cualitativos, su producción llega a ser muy
costosa en términos económicos para los productores, en términos
ecológicos para el país y en términos sanitarios para los consumidores.
Estas estructuras son altamente productivas porque aíslan factores adversos
(clima o plagas) en determinadas zonas, pero son exigentes en manejo
para poder alcanzar las bondades que en muchos
lugares les han sido reconocidas por los resultados que permiten obtener.
Con frecuencia se denomina a estas estructuras, invernaderos, debido a
que fueron desarrollados en países que tienen estaciones climáticas bien
diferenciadas, principalmente para proteger a los cultivos de temperaturas
inferiores a 12 grados centígrados en las cuales muy pocas especies
vegetales comestibles podían prosperar. En los países del trópico, incluso
a notables altitudes sobre el nivel del mar, estas temperaturas
extremadamente bajas rara vez ocurren, por lo cual es más apropiado
denominarlas cubiertas plásticas o cultivos protegidos, pues en ellos no
existen los inviernos que conllevan temperaturas con frecuencia cercanas a
cero grados centígrados que limitan en forma severa la producción hortícola.
Un cultivo protegido contra plagas como la mosca blanca debe iniciarse
desde la etapa del germinador.
Para esto, los almácigos deben ser sembrados dentro de pequeñas casetas de
madera con techo de plástico transparente y encerradas por los lados con
malla contra insectos.
Fuente: Cesar H. Marulanda Tabares Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Guayaba uso y comercialización

  Guayaba uso y comercialización uso El fruto se utiliza para el consumo en fresco, la preparación de jugos, jaleas, mermeladas, néctares, z...