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MANUAL DE HORTALIZAS Siembra directa.

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MANUAL DE HORTALIZAS
Siembra directa.
Generalmente la siembra directa es aconsejable para semillas grandes como
Calabacita, pepino, chícharo, frijol, sandia, melón. Sin embargo es importante
mencionar que todas las hortalizas pueden sembrarse en forma directa.
Existen tres métodos de siembra directa:
1.- Al Voleo.- Consiste en distribuir la semilla en el terreno uniformemente . Ejemplo:
cilantro, perejil, chile, tomate, etc.
2.- A chorrillo: Se siembra la semilla en forma continua y rala dejando caer la semilla en
el fondo de un pequeño surco a 1 o 5 centímetros de profundidad. Posteriormente se
aclarea dejando las plantas a la distancia adecuada. Ejemplo: rábano, zanahoria,
espinaca, etc. En este sistema los cultivos de ciclo tardío se siembran en surcos
espaciados a un metro entre ellos y de 45 a 70 cm. Para cultivos de ciclo precoz.
3.- Mateado: se realiza bajo el método de tres bolillos y cuadrado. En este sistema se
hacen agujeros de 2 a 5 cm. De profundidad. Las semillas o plántulas se siembran en
cada punta de un triángulo o cuadrado imaginario. Estos sistemas permiten que más
plantas puedan crecer dentro de una área dada. Además evita el crecimiento de la
maleza y la evaporación de la humedad.
7.5.2.- Almacigo.
Los almácigos pueden ser elaborados por el mismo productor en lugar de comprarlos,
aunque estos también pueden ser utilizados.
Para construir los almácigos, se deben seguir estas dimensiones:
10 cm de profundidad.
35 cm de ancho.
60 cm de largo.
El sustrato a utilizar en los almácigos debe ser de varios materiales:
1/3 parte de composta.
1/3 parte de arena.
1/3 parte de tierra fértil.
Es decir, se debe procurar una textura suelta y porosa, para que las raíces de las
nuevas plántulas puedan crecer mucho más rápido.

Fuente: Manual Básico “Producción de Hortalizas”
Ing. Juan Carlos Alcázar Ocampo

Cultivo del aguacate Fertilizantes Foliares

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Cultivo del aguacate
Fertilizantes Foliares
Anteriormente no se recomendaba la aplicación foliar de nutrientes, debido a que la hoja cerosa y brillante del aguacate reducía significativamente la absorción de fertilizantes foliares. La única aplicación recomendada era la de Boro, antes de la floración, cuando la concentración de este elemento en la hoja es menor de 30 ppm. En este caso la absorción se efectúa mayormente por las partes en desarrollo de las flores y no por las hojas.
Sin embargo, el desarrollo de las formulaciones diluidas en proteína de Soya, específicamente Glicina, han mejorado las posibilidades de absorción foliar. Hay una gran gama de formulaciones de este tipo que se venden en el mercado como Metalosate, una de cuyas características es que tiene la capacidad de atravesar membranas celulares en forma efectiva al ser reconocida la Glicina como un compuesto propio del metabolismo celular y moverse dentro del floema hacia los ápices de crecimiento (tallos y sobre todo fruta).
Esta condición también permite que se puedan incorporar en una mezcla fertilizantes foliares con otros productos químicos como insecticidas y fungicidas compatibles.
PLAGAS DEL AGUACATE Y SU CONTROL
El aguacate es atacado por una diversidad de plagas que junto a las enfermedades están destruyendo las variedades nativas y que también atacan las variedades comerciales.
Entre las plagas de mayor importancia están los barrenadores del tallo del fruto y la semilla, el gusano de telarañero, la araña roja, thrips, pulgones, cochinillas, chinches, moscas, nemátodos y ácaros.
Existen asociaciones de cultivos (aguacate, plátano y cítricos) que son atacados por las mismas plagas. Esta condición facilita el control con los mismos productos agroquímicos.
Cuando hay ataques de insectos o ácaros, los hongos, virus, y bacterias inciden en todas las fases de la vida del árbol (crecimiento, desarrollo, floración y fructificación).
Plagas del Aguacate
El intercambio comercial entre los países y los métodos y técnicas modernas de manejo de los cultivos han contribuido grandemente a multiplicar el número de los insectos dañinos y de las enfermedades que atacan a las plantas, aumentando los problemas y encareciendo las posibles soluciones.
Hoy día, luchar contra estos enemigos se ha convertido en una necesidad absoluta por tres razones fundamentales:
a) Para mejorar la calidad de los frutos.
b) Para aumentar la producción.
c) Para incrementar las exportaciones.
Las técnicas conocidas permiten una lucha integrada por tres fuentes: Biológica, agronómica y físicoquímica.
La lucha biológica ofrece protección usando insectos útiles (depredadores y parásitos), distribución de productos de origen microbiano, liberación de machos estériles, etc.
La lucha agronómica y física incluyen el empleo de variedades resistentes, corrección de
defectos del terreno (drenaje, encalados, corrección de carencia), destrucción por medios
mecánicos (quema de órganos vegetales, corte de ramas, trampas).
La lucha química incluye el uso de insecticidas, fungicidas, acaricidas, nematicidas,
rodenticidas, herbicidas y otros de preferencia específica, a título preventivo o curativo,
según lo considere el técnico consultado y de acuerdo con el estado del cultivo.
La lucha química requiere que quien la practique posea conocimientos de zoología,
botánica, patología, fisiología vegetal, bioclimatología y agronomía.
Para controlar estas plagas se recomiendan el control biológico y/o químico. El control
biológico no se aplica a un grado económicamente rentable. El control químico exige el
conocimiento del ciclo de las plagas y las dosis correctas para evitar en un futuro la
resistencia de las plagas a los insecticidas comerciales de hoy día.
Se recomiendan las siguientes medidas:
· Rotar los Insecticidas.
· Conocer el ciclo de las plagas para atacarlas en la etapa de menor resistencia a los
insecticidas. Por ejemplo: los thrips en estado de ninfa, los ácaros cuando aún son
huevos o larvas, las cochinillas en estado de ninfa, etc.
Aunque existen agroquímicos que no son tóxicos, no es recomendable aplicarlos durante
la floración, por la presencia de abejas.

Fuente: GUÍA TECNOLÓGICA SOBRE
EL CULTIVO DEL AGUACATE
Autores
Ing. Agrón. Sixto Ml. Bisonó Pérez
Ing. Agrón. José R. Hernández B.

El cultivo del peral Riego

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El cultivo del peral
Riego
Los valles de la provincia de Caravelí, con muy pocas excepciones, presentan una escasez hídrica crónica, por tanto el riego en el cultivo del peral es una de las labores fundamentales. Este interviene en todas las fases de desarrollo del cultivo y tiene un efecto muy notorio en los rendimientos.
Las modalidades de riego en los campos y huertas de perales varían según los valles.
Por ejemplo, en el valle de Cháparra se realiza el riego por gravedad. Para esto se emplean pozas que tienen una altura en sus bordos en promedio de 20 cm, que luego son inundadas. Ello permite
conservar la humedad del campo, ya que los turnos de riego, conocidos en la zona como "mitas", son muy distanciados, cada 30 días en promedio.
En teoría, en los suelos con alta capacidad de retener humedad, como aquellos que tienen mayores proporciones de arcillas, limos, materias orgánicas o que son más profundos, los riegos pueden ser más prolongados; mientras que en suelos con poca capacidad de retener humedad, como aquellos con mayores proporciones de arena, los riegos deben ser ligeros y frecuentes. Sin embargo, para las condiciones de los valles de Caravelí, esto no siempre se cumple ya que el factor limitante suele ser la disponibilidad de agua. La frecuencia óptima de riego es según el tipo de textura del suelo, así tenemos que para suelos pesados, la frecuencia de de riego está alrededor de los 20 días, mientras que para suelos ligeros o "secarrones", lo ideal es que sea de 10 días. La realidad, sin embargo, es que en años de poca disponibilidad de agua y en algunos sectores, el riego puede ser más distanciado de lo recomendado, lo que afecta los rendimientos de manera negativa.
En los predios que tienen pendientes ligeras se riega por acequias o surcos, ello permite distribuir el agua de manera uniforme y evitar la erosión.
Los momentos críticos de consumo de agua son al inicio y en el desarrollo de la plantación. Al inicio para que las plantas logren prender, y una vez establecido el cultivo, antes de la floración y después del cuajado de frutos, etapas en las que el agua no puede faltar.
El peral es una planta caducifolia, es decir, que presenta un periodo de reposo luego de la cosecha, en el que se caen las hojas para en la primavera brotar y florear nuevamente. El primer riego de la campaña se le da antes del brotamiento y floración, y el último riego, luego de concluida la cosecha, esto para que la planta pueda acumular reservas y volver a brotar con energía en la siguiente campaña.
Una práctica ancestral muy interesante de los productores de los valles de Caravelí, es regar los campos de los perales y cultivos diversos, con las primeras avenidas de las aguas provenientes de las lluvias de las partes altas. Ello porque las aguas de avenida son muy ricas en limos y nutrientes que contribuyen a fertilizar los campos. Esto ocurre según los valles, entre diciembre y marzo.
En épocas de sequías, las plantas se estresan, los frutos son de pequeño tamaño o caen al suelo, la producción baja de manera muy notoria. Esto ocurre en algunos años y es menester de los productores tratar de contar con pozos para prevenir estas alteraciones.
El riego excesivo o el uso de suelos con napas freáticas altas, ocasiona que las raíces se pudran, en estos casos se recomienda hacer drenes o "sangraderas".
Existen ya en la zona experiencias interesantes de aplicación de riego presurizado por micro tubos promovidas por desco, en distintas especies frutales, por tanto, sería recomendable emplearlo sobre todo en plantaciones nuevas para optimizar el uso del agua.

Fuente: El cultivo del peral en la
provincia de Caravelí
Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo - 2009
PROGRAMA REGIONAL SUR
Unidad Operativa Territorial Caravelí
Waldir Guillermo Chávez Gama
Atilio Alfredo Arata Pozzuoli


Manejo integrado de enfermedades Marchitez, pudrición suave, erwinia


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Manejo integrado de enfermedades
Marchitez, pudrición suave, erwinia
Erwinia sp.
La pudrición por erwinia es favorecida por excesiva humedad en la base del tallo de la planta. La bacteria se disemina por el agua de escorrentía y herramientas contaminadas, y se ve favorecida por el ataque de insectos y las prácticas de poda.
La enfermedad se manifiesta inicialmente en las hojas superiores mediante un ligero marchitamiento. En ataques avanzados, el marchitamiento de la planta puede ser total, debido a la irrupción de la bacteria en la base del tallo principal, donde se observa una lesión húmeda y acuosa, de color café o negro y olor desagradable.
La pudrición por Erwinia sp. se debe prevenir evitando condiciones de humedad excesiva en la base del tallo de la planta. La práctica de aporque temprano de las plantas al inicio de la enfermedad posibilita la emisión de nuevas raíces en la parte superior del tallo principal y la recuperación de la planta afectada, siempre y cuando se realice la aplicación previa de bacterias al suelo.
Durante las labores de poda se debe realizar la desinfección o lavado de manos, herramientas o guantes con productos a base de hipoclorito de sodio o yodo agrícola.

Fuente:  Manejo integrado de enfermedades.pdf

Camu camu

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Camu camu
Nombre científico: Myrciaria dubia (Kunth) Mc Vaugh
Sinónimos: Myrciaria paraensis O. Berg, Myrciaria divaricata (Bentham) O. Berg., Myrciaria
spruceana O. Berg, Psidium dubium Kunth.
Familia: Myrtaceae
Nombres comunes: camu-camu, camo camo, (Español); caçari, arazá de agua (Portugués).
Descripción
Ecología, distribución y adaptación
El Camu camu es una especie orginaria de la cuenca occidental del Amazonas, distribuída en la Amazonía de Perú, Brasil, Venezuela y Colombia.
El hábitat natural del Camu-camu es el bosque aluvial inundable, siendo una especie ribereña. Es tolerante a la inundación y puede quedar totalmente sumergido en el agua cuatro a cinco meses, no tolera periodos de sequía prolongados.
En estas zonas la precipitación pluvial está entre 1.700 a 4.000 mm/año, la temperatura promedio es 25ºC o más, con mínimas medias anuales superiores a 20ºC y los suelos inundables reciben limo anualmente. La evapotranspiración potencial está alrededor de 1.500 mm/ año.
No obstante lo anterior y a pesar de ser una especie nativa de las zonas aluviales inundables, prospera bien en los suelos con buen drenaje, siempre y cuando haya un buen suministro hídrico y soporta sequías hasta de 2 meses.
El nivel de agua, sobre y en el suelo, tiene influencia en la floración y en la fructificación.
Las inundaciones producen pérdida de flores y de frutos cuajados. En zonas inundables se produce una sola floración, mientras que en condiciones normales de secano la floración se presenta dos veces al año.
La planta está adaptada a los suelos ácidos de baja fertilidad. Sin embargo, las observaciones de campo demuestran que la planta se desarrolla mejor en suelos aluviales de alta fertilidad o en suelos ácidos bien drenados pero adecuadamente abonados.
Descripción Botánica
Arbusto de 4 m o más de altura, glabro, muy ramificado, presenta raices adventicias en el tallo, tronco delgado que puede desarrollar hasta 15 cm de diámetro, corteza color marrón claro, lisa, con laminillas que se desprenden fácilmente en la época de verano, con las ramas superiores hispiduladas. Las raíces son profundas y con muchos pelos absorbentes.
Hoja aovado-elíptica hasta lanceolada de 4,5 a 12,0 cm de largo y 1,5 a 4,5 cm de ancho, ápice acuminado, margen entero y ligeramente ondulado; tienen el borde liso y las nervaduras muy tenues, un poco sobresalientes por el envés, prolongándose en todo el borde de la hoja, con 18 a 20 pares de nervaduras laterales. El pecíolo es cilíndrico con 5 a 9 mm de longitud y 1 a 2 mm de diámetro.
La floración generalmente empieza cuando la planta alcanza un diámetro basal de 2.0 cm. La floración ocurre en varios ciclos durante el año. Las yemas florales se producen primero en la parte distal de las ramas más altas y después que éstas han abierto y ha pasado la polinización, otras yemas salen de un lugar más próximo sobre la rama. La floración continúa de esta manera desde las ramas de arriba hacia las ramas de abajo y, por lo tanto, un individuo puede presentar simultáneamente yemas florales, flores y frutos en varios estados de desarrollo.
Las flores individuales de M. dubia son hermafroditas. La antesis ocurre temprano en la mañana y las flores están receptivas a la polinización por un período de cuatro a cinco horas. Después de la polinización los estambres empiezan a marchitarse y toda la corola seca se cae al día siguiente.
El fruto es globoso de superficie lisa y brillante, de color rojo oscuro a negro púrpura al madurar; puede tener 2 a 4 cm de diámetro; con una a cuatro semillas por fruto, siendo lo más común dos a tres semillas. Peso promedio alrededor de 8.4 g por fruto.
Las semillas son reniformes, aplanadas con 8 a 11 mm de longitud y 5.5 a 11 mm de ancho, conspicuamente aplanadas, cubiertas por una vellosidad blanca rala de menos de 1 mm de longitud. El peso de 1.000 semillas secas está entre 650 y 760 g, mientras que cuando solamente han sido escurridas y oreadas a la sombra pesan entre 1.000 y 1.250 g/1.000 semillas.

Fuente: Frutales tropicales potenciales
para el piedemonte llanero
Javier Orlando Orduz R.1
Jorge Alberto Rangel M.

El cultivo del peral Variedad "Canela”

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El cultivo del peral
Variedad "Canela”
Muy poco difundida en los valles de la provincia de Caravelí. La planta tiene un porte alto y vigoroso. Es una variedad tardía, pues produce en el otoño, normalmente entre los meses de abril y mayo.
Entre sus principales desventajas está su poca resistencia a la sequía, que suele ser un problema recurrente en muchos de los valles de la provincia de Caravelí.
Cuando está inmadura, la fruta tiene una coloración rojiza, y al llegar a la madurez, se torna de color amarillo con manchas de color rojo suave, de allí proviene su nombre. El peso de los frutos es de
alrededor de 150 gr.
La pulpa es de textura firme, de color amarillenta y jugosa. Es muy resistente al transporte y competitiva en cuanto a precios por la buena apariencia que presenta, además tiene la capacidad de
soportar almacenamiento.

MANTENIMIENTO DEL HUERTO DEL PERAL

Una huerta comercial de perales es un campo con su producción orientada a los mercados. Esta particularidad obliga a manejar el cultivo con criterios técnicos, para obtener altos rendimientos, calidad y máxima rentabilidad.
Dentro de estos criterios técnicos, el mantenimiento de la huerta es muy importante, ya que deben desarrollarse aquí las principales labores que van a determinar el éxito en términos de rentabilidad.
1. Control de plantas no deseadas o "malezas”
Se consideran así a todas las planta ajenas al cultivo. Estas compiten con el peral por espacio, luz, agua y nutrientes, por estas razones su control es imperativo. El problema para realizar esta actividad es que suele ocasionar gastos elevados, sobre todo cuando la labor no se realiza de manera periódica.
El agua de riego es el principal diseminador de semillas de plantas no deseadas. También contribuyen a su dispersión el viento, los animales domésticos y silvestres, e inclusive, el ser humano que lo transporta en su ropa y herramientas.
Los métodos empleados en los valles de la provincia de Caravelí para controlar malezas son diversos, dependen de las características del terreno, pero también de la capacidad económica del productor.
Estas se pueden controlar de forma mecánica utilizando tractores agrícolas; con palas y otras herramientas; y también en algunos casos con el uso de herbicidas.
Los métodos mecánicos se prefieren pues no contaminan el ambiente.
Mantener los campos limpios ayuda también a tener un menor ataque de plagas y enfermedades, ya que estas muchas veces se hospedan en las malezas.
Debemos tomar en cuenta que las malezas pueden también ser aprovechadas. Si los desmalezados se realizan de manera frecuente, y las malezas son tiernas, se pueden incorporar al suelo, de manera que
sirvan como abono verde o pueden emplearse en la alimentación de cuyes y animales domésticos. Si los restos corresponden a plantas de mayor tamaño, se pueden emplear como cobertura o "mulch" alrededor de los perales, para evitar la germinación de otras plantas no deseadas y disminuir la evaporación del agua del suelo. Con el tiempo y la acción de insectos y microorganismos se convertirán en materia orgánica. También pueden emplearse en la elaboración de compost.
Otro método para el control de las malezas suele ser el empleo de herbicidas. La razón principal para su uso es la de disminuir el costo de la mano de obra, sin embargo, si se emplean, debe tenerse en cuenta que son productos altamente contaminantes, y su uso debe ceñirse a las recomendaciones de
bioseguridad dadas por los técnicos, ya que pueden afectar la salud de las personas expuestas. Debe tenerse presente que no es recomendable emplearlo en plantas jóvenes ya que pueden dañarlas.
El herbicida de uso más común es el glifosato. Se utiliza a una dosis de 1.5 a 2 l por cilindro de agua de 200 l, a los que se le agregan 4 Kg de urea agrícola para bajar el pH y para que sea asimilado con mayor eficiencia por las malezas.

Fuente: EL CULTIVO DEL PERAL EN LA
PROVINCIA DE CARAVELÍ
Waldir Guillermo Chávez Gama
Atilio Alfredo Arata Pozzuoli

MANUAL DE HORTALIZAS Siembra directa.

MANUAL DE HORTALIZAS Siembra directa. Generalmente la siembra directa es aconsejable para semillas grandes como Calabacita, pepino, ch...