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Cacay Nombre científico: Caryodendron orinocense Karst

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Cacay
Nombre científico: Caryodendron orinocense Karst
Sinónimo: Dioicia tetrandria L.
Familia: Euphorbiaceae
Nombres comunes: Inchi, cacay, cacao maní, tacay (Colombia); palo de nuez, nogal, nuez de Barquisimeto (Venezuela); Tocay, taque, maní de árbol, taqui, caycay, kaespache, cumurá, nambi, almendro del perú, ninacuru inchi, nuez de barinhas, huachanzo (español y amerindio); castanha do porco (Brasil); Meto huayo (Perú); ñambi (Ecuador).
Descripción
Ecología, distribución y adaptación
El género Caryodendron se encuentra disperso por el piedemonte de la vertiente oriental de la cordillera oriental. Se ha encontrado en el piedemonte llanero y amazónico de Caquetá y Putumayo.
Crece en los bosques altos y de transición, y a lo largo de las vías fluviales de la sabana, en zonas que reciben una precipitación anual entre 2.000 y 5.000 mm. Tolera unos meses de sequía suave, y es capaz de soportar la saturación hídrica durante breves periodos.
Su opción está limitada a zonas cálidas de tierras bajas, con temperaturas promedio de 22°C a 28°C, humedad relativa de 70% a 90%, aunque se ha encontrado a altitudes tan considerables como 2.300 m.s.n.m siendo ideales alturas entre 250 y 500 m.s.n.m.
Se desarrolla en terrenos no anegadizos, con buen drenaje y de buen fertilidad. Se adapta a suelos ultisoles y oxisoles ácidos y pobres en nutrientes.
En un estudio realizado en Guape (Colombia) sobre 50 km2 se encontraron unas densidades medias de más de 2 árboles/ha. Se han visto así mismo árboles que fructificaban a 2 km de distancia. La especie es frecuente en Colombia (piedemonte de los Llanos Orientales y del Putumayo), Venezuela y el Perú, en la parte occidental de la cuenca amazónica, que es su origen.
Descripción botánica
Árbol forestal de hasta 35 metros de altura, con una copa aplanada relativamente pequeña pero densa y 12 metros de diámetro, raramente cultivado; el tronco a menudo recto durante más de 20 m, antes de iniciarse una intensa y densa ramificación, de hasta 2.5 m de diámetro, a veces con pequeñas costillas basales.
La corteza de parda a roja pardusca, de 2 mm de espesor, con mudas periódicas que dejan al descubierto trozos de color verde claro, con líquenes verdes y grises que colorean el tronco, dulce y acuosa, con exudación de un látex anaranjado al cortarla; sistema radical amplio y superficial, con grandes raíces que a menudo pueden verse en la superficie; la raíz principal débil, raramente con penetración superior a 1 m.
Especie caducifolia que presenta una renovación anual de hojas, generalmente en la época de verano; la reposición de las hojas dura 90 días.
Las hojas alternas y simples; las estipulas caen pronto; el pecíolo de 3.5 a 5 cm de largo; la lámina elíptica, de 22 a 30.5 cm de largo y 6.5 a 10.5 cm de ancho; el ápice agudo, la base subconeada, las márgenes enteras con una hilera de pequeñas glándulas no lejos de los bordes; glabra, de color verde oscuro brillante en el haz y más pálido en el envés, la venación es clara.
Plantas dioicas. La inflorescencia masculina es un racimo terminal con pequeñas flores verdosas y brevemente pediceladas, de 2.5 a 3.5 mm de diámetro; 3 sépalos membranosos; no tiene pétalos; 4 estambres insertos alrededor de un disco grueso, con filamentos largos. La inflorescencia femenina es una panícula terminal, las flores verdosas, de 2,5 a 3,5 mm de diámetros, con brácteas grandes y persistentes; 5 - 6 sépalos pequeños, caducos y ovados; no tiene pétalos; el ovario es globular y
trilocular.
El fruto es una cápsula leñosa, de color gris y dehiscente, de 3.7 a 6.5 cm de largo y 3.2 a 4.5 cm de diámetro; 3 semillas, cerúleas, de color pardo gris, con tres caras y ligeramente convexas, con testa de color pardo oscuro y endosperma blanco cremoso.

Fuente: Frutales tropicales potenciales
para el piedemonte llanero
Javier Orlando Orduz R.1
Jorge Alberto Rangel M
CORPOICA -  PRONATTA 

Manejo integrado de enfermedades Fumagina Cladosporium link

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Manejo integrado de enfermedades
Fumagina
Cladosporium link
Los daños por fumagina se ven favorecidos por temperaturas cálidas (20 a 25º C) y humedad relativa alta dentro del invernadero. Altas densidades de siembra y la presencia de insectos (áfidos o pulgones y mosca blanca) favorecen la presencia y diseminación del patógeno
Los daños por fumagina se presentan en las hojas de tomate como un moho de color verde a negro que cubre la lámina foliar (figura 182). El hongo produce lesiones individuales y superficiales de color verde o negro que predominan en la unión del pedúnculo con el fruto, y van cubriendo éste hasta deteriorar su calidad.
Para su manejo se recomiendan amplias densidades de siembra a fin de facilitar la aireación del cultivo. Al momento de la siembra, los surcos deben orientarse en la dirección de los vientos que prevalecen en la zona. Las prácticas de poda o deshoje disminuyen la incidencia de la enfermedad, mientras la recolección de los frutos afectados disminuye las fuentes de inóculo y reduce las pérdidas por la enfermedad.
Dado que la fumagina es favorecida por insectos chupadores, se recomienda la aspersión de insecticidas al cultivo.

Resultado de imagen para Pythium, Rhizoctonia, Fusarium, Phytophthora, Sclerotium

Pudrición de plántulas, damping – off, pata seca
Pythium, Rhizoctonia, Fusarium, Phytophthora, Sclerotium. (Complejo de hongos)
Las pudriciones de plántulas por estos patógenos son favorecidas por temperaturas entre 18° y 24º C, semilleros con altas densidades de siembra mantenidos en condiciones de poca luminosidad, y excesiva humedad del suelo. Los suelos de textura pesada y drenaje deficiente también favorecen el ataque de hongos causantes de esta pudrición.
Algunos de los hongos causantes de pudriciones (Pythium sp., Rhizoctonia solani, Phytophthora infestans) se diseminan en forma de clamidosporas en las semillas de tomate en suelo contaminado, a través del agua de riego a partir de los focos de infección en los semilleros, por la distribución de semilleros enfermos, y por herramientas usadas en suelo contaminado.
Cuando los patógenos atacan las semillas causan germinación desigual y su pudrición. Si los ataques se presentan después de la germinación, debilitan las plántulas al afectar las raíces. En esta etapa, el hongo P. infestans ocasiona estrangulamiento del cuello, necrosis del tallo y muerte de las plántulas de tomate. El hongo Pythium sp. causa desintegración de los tejidos cercanos a la base del tallo
(figura 184). En ambos casos se observa un estrangulamiento en la base de la planta, necrosis de raíces, amarillamiento, marchitamiento y muerte prematura.
Para el manejo cultural de esta enfermedad, se debe evitar el uso de suelos pesados para los semilleros, exceso de humedad y altas densidades de siembra. El suelo que se vaya a usar en los semilleros debe proceder de lotes donde no se haya cultivado antes, o de campos que hayan sido rotados con cultivos de maíz, que es tolerante a estos patógenos; debe ser, además, sometido a un tratamiento de solarización húmeda; y también puede ser inoculado con hongos biocontroladores, del género Trichoderma spp., al momento de la siembra, ocho días después de la germinación y ocho días antes del trasplante definitivo al campo. En caso de que se opte por el tratamiento con agentes de biocontrol, como Penicillium spp. o Trichoderma spp., o por el tratamiento de solarización húmeda, el suelo para los semilleros no debe ser sometido a tratamientos con fungicidas. La siembra de semillas de tomate pregerminadas en suspensiones del hongo Trichoderma koningii, con posterior
aplicación al suelo de los semilleros del mismo hongo y de la bacteria Pseudomonas fluorescens, posibilita un adecuado control de R. solani. La aplicación a las semillas de tomate del hongo T. lignorum protege las plántulas y reduce las afecciones por Rhizoctonia y Fusarium en semilleros.
Si la pudrición de las plántulas se presenta en el semillero, se deben retirar y eliminar inmediatamente las plantas enfermas. Al momento del trasplante se debe ser cuidadoso en seleccionar plantas sanas para llevar al campo. Cuando las infecciones se presenten en el campo, las plantas enfermas se deben retirar y eliminar inmediatamente para disminuir los focos de infección. Los lotes severamente
afectados por estos patógenos del suelo deben ser sometidos a rotación con plantas menos susceptibles.
Es importante desinfectar con productos a base de hipoclorito de sodio o yodo agrícola, las bandejas para semillero y las canastillas en las cuales se transportan y comercializan las hortalizas.

Fuente: Manejo integrado de enfermedades
a1374s05.pdf

Cultivo del Borojo Chocoano Importancia económica y comercialización

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Cultivo del Borojo Chocoano
Importancia económica y comercialización
Inicialmente el consumo del Borojó se restringía a los mercados regionales del Pacifico;
posteriormente en las decadas del 80 y 90 su consumo fue generalizado en el resto del país; para lo cual influyó sus supuestas propiedades afrodisiacas.
En la actualidad en los supermercados de cadena de las principales ciudades del país se comercializa en forma de pulpa.
La mayor parte de esta fruta proviene de cultivos comerciales ubicados en el Valle del Cauca y la Costa Pacífica, las cuales han realizado avances en el manejo agronómico, poscosecha, transformación y mercadeo.
En las principales ciudades y poblaciones del Piedemonte llanero existe una alta demanda de Borojó en cafeterías, restaurantes y hogares. Debido a que no existen huertos comerciales, la demanda se encuentra insatisfecha lo que se refleja en los altos precios de venta; por tal motivo existe la necesidad de aumentar la producción de Borojó en los Llanos Orientales de Colombia y para ello se requiere aumentar el área plantada.
El Borojó tiene un mercado creciente dentro del país, sin embargo sus posibilidades de exportación son limitadas, por lo cual, solo debe tenerse en cuenta para los mercados regionales.


Fuente: Frutales tropicales potenciales
para el piedemonte llanero
Javier Orlando Orduz R.1
Jorge Alberto Rangel M.2

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