Manejo integrado de enfermedades Moho blanco, esclerotinia Sclerotinia sclerotiorum

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Moho blanco, esclerotinia Sclerotinia sclerotiorum
Altas densidades de siembra en el cultivo y la siembra cercana a otros cultivos susceptibles al moho blanco, favorecen la incidencia de la enfermedad.
En tomate el hongo puede infectar tallos, pecíolos y en ocasiones frutos. Los síntomas iniciales se presentan en las hojas, las cuales manifiestan un marchitamiento total o parcial, debido a que el hongo afecta el tallo principal (figura 172), donde causa una pudrición húmeda y hueca, con crecimiento micelial blanquecino y presencia de diminutos cuerpos negros de forma y tamaño variables llamados esclerocios, que corresponden a estructuras de resistencia del hongo (figura 173). En las ramas o tallos marchitos, se observa un crecimiento fungoso blanquecino de consistencia húmeda.

Dado que este hongo sobrevive en el suelo mediante esclerosios, se debe prevenir su presencia haciéndole tratamiento al suelo que va ser usado en los semilleros. Una alternativa es el tratamiento de solarización húmeda durante 30 a 45 días. Igualmente, la inoculación del hongo Trichoderma koningii en el suelo posibilita un adecuado control de este patógeno en los semilleros. Un amplio espaciamiento entre surcos y las prácticas de poda o deshoje durante el cultivo disminuyen la incidencia de la enfermedad. Si la enfermedad se presenta en campo, se deben eliminar las plantas
afectadas para evitar focos de infección. Las plantas enfermas se deben cortar en trozos e introducir en bolsas plásticas cerradas y exponer a los rayos del sol (solarización seca), para facilitar la descomposición del tejido vegetal y la muerte del hongo causante del moho blanco.

Marchitez vascular, fusarium  Fusaruim oxysporum f. sp. lycopersici
La marchitez vascular es favorecida por las heridas que se realizan en las raíces y tallos. El patógeno Fusarium oxysporum se transmite en semillas de tomate y a través del suelo contaminado. La enfermedad es más frecuente en suelos ácidos, mal drenados y de textura liviana. Las plantas afectadas que se dejan en el campo son la principal fuente de inóculo, ya que el patógeno esporula fácilmente en las plantas enfermas y es diseminado por el agua y el viento a plantas sanas. El hongo sobrevive en el suelo en forma de clamidosporas y en residuos de cosecha.
El hongo produce retraso en el crecimiento y síntomas de marchitamiento foliar en toda la planta de tomate, hasta que ocurre la quemazón foliar y el secamiento total. Se produce una necrosis interna de color marrón en la base del tallo.
Este hongo sobrevive en el suelo mediante clamidosporas, por esa razón se debe prevenir su presencia sometiendo a tratamiento de solarización húmeda durante 30 a 45 días el suelo que va ser usado en los semilleros. La siembra de semillas de tomate pregerminadas en suspensiones del hongo Trichoderma koningii, con aplicaciones posteriores del mismo hongo y de la bacteria Pseudomonas fluorescens al suelo de los semilleros, posibilitan un adecuado control de Fusarium oxysporum. La preinoculación de plantas de tomate siete días antes del trasplante con Penicillium oxalicum reduce la
severidad de la enfermedad. La aplicación de las bacterias Serratia plymuthica y Pseudomonas sp. a las semillas, también ha permitido una disminución de la incidencia y severidad de la marchitez por
Fusarium oxysporum.
La inmersión de raíces de tomate durante 10 minutos poco antes del trasplante en una solución al 10% de hidrolato de rosa amarilla o marigold (tapetes patula) reduce la incidencia por Fusarium oxysporum. Es de vital importancia para el control de la enfermedad seleccionar en el semillero y, posteriormente, sembrar plántulas sanas en campo. En el campo se deben realizar drenajes para airear el suelo, eliminar inmediatamente las plantas enfermas y retirarlas y destruirlas fuera del invernadero.
Se sugiere usar variedades resistentes.
Teniendo en cuenta que este patógeno es más severo en condiciones de suelos ácidos, se recomienda la aplicación de cal agrícola o cal hidratada para aumentar el pH. Medios o sustratos de crecimiento que poseen un pH alto tienden a mantener niveles más altos de nutrientes, mayores poblaciones de microorganismos (hongos,bacterias y actinomicetos) y menor severidad de marchitamiento por Fusarium oxysporum. La severidad de la enfermedad se ha reducido cuando se han aplicado
fertilizantes nitrogenados con base en nitratos, y ha aumentado con fertilizantes nitrogenados con base en amonio. El riego con aguas salinas y la fertilización con sulfato de amonio predisponen la planta al ataque por el hongo.
La incidencia de la marchitez por Fusarium oxysporum es tan grave en algunas zonas productoras de tomate bajo invernadero de Colombia, que se ha recurrido al embolsado individual de las plantas con suelo previamente desinfectado, para el control de la enfermedad.
Para el control químico se puede realizar un tratamiento a las semillas mediante la inmersión en ácido clorhídrico al 1% durante 20 minutos. En el campo, si se realizan aspersiones con productos químicos, éstas deben ser dirigidas al follaje y al suelo o base de la planta.
Fuente:  Manejo integrado de enfermedades
a1374s05.pdf 

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